Rafael Murillo apunta al sector energético como uno de los principales focos de litigiosidad | El Confidencial
La transición energética, los cambios regulatorios y la complejidad de los proyectos están impulsando un aumento de los conflictos legales.
Los equipos de Procesal de los grandes despachos anticipan un año de elevada actividad judicial, con un crecimiento de los litigios en sectores estratégicos y una mayor sofisticación de las controversias. Energía, infraestructuras y grandes proyectos empresariales concentran buena parte de las disputas previstas.
En este contexto, Rafael Murillo, socio de Procesal de Gómez-Acebo & Pombo, sitúa al sector energético en el centro del repunte de la litigiosidad. Prevemos un pico de litigios derivado del apagón y de las dificultades de acceso a la red, explica. A ello se suma el impacto de la transición energética y la volatilidad regulatoria, que están tensionando contratos de largo plazo y dando lugar a conflictos tanto comerciales como regulatorios.
Murillo añade que, más allá del contexto internacional, serán las decisiones regulatorias internas las que tengan un mayor impacto en la práctica litigadora, obligando a empresas y operadores a reforzar su estrategia de prevención y gestión del riesgo legal.
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