Ana Luísa Guimarães analiza la revisión de los umbrales de la contratación pública | Jornal de Negócios
Ana Luísa Guimarães destaca:
«La contratación pública es, ante todo, un instrumento y, como tal, no es un fin en sí mismo«
La reciente actualización de los umbrales de la contratación pública, aprobada por el Gobierno, es vista de forma globalmente positiva por los especialistas, al reflejar mejor la realidad económica actual y permitir una mayor agilidad administrativa. No obstante, la medida también suscita cautelas, en particular en lo que respecta a su timing, en un momento en el que está en curso, a nivel de la Unión Europea, una profunda revisión de las directivas comunitarias de contratación pública.
En su análisis, Ana Luísa Guimarães subraya que la contratación pública debe entenderse como un instrumento al servicio de objetivos concretos, debiendo evolucionar y adaptarse a las necesidades que pretende satisfacer. Reconociendo que la ampliación del recurso a la adjudicación directa conlleva riesgos —en particular, una menor competencia y decisiones de compra potencialmente menos eficientes—, la abogada señala que la experiencia práctica demuestra que la asociación automática entre competencia y mejores resultados no siempre se verifica.
En cuanto a la dispensa del control previo del Tribunal de Cuentas para contratos de valor inferior a 10 millones de euros, Ana Luísa Guimarães defiende un refuerzo del control ex post, acompañado de una mayor responsabilización de los agentes públicos. En este modelo, la flexibilización del control previo se traduce en un voto de confianza, pero también en un aumento de la exposición de los responsables de la toma de decisiones a responsabilidades financieras, reforzando así la exigencia de rigor y accountability en la gestión de los asuntos públicos.